sábado, 19 de mayo de 2012

Filatures Castells (XII/2006 - II/2007)















Paseaba una mañana de diciembre de 2006 por Terrassa, cuando vi que una de las ventanas de la vieja fábrica de Filatures Castells tenía la alambrada suelta en una esquina. Separándola un poco se podía saltar sobre una estantería y acceder al interior de un semisótano.
Por la tarde regresé, con todo el equipo fotográfico y la compañía de una sufrida amiga que me acompañó por no hacerme un feo. La visita fue fugaz y excitante. Solo recorrí una mínima parte del complejo. Se trataba de territorio virgen, sin evidencias de vandalismo. En enero y febrero de 2007 regresé otras 3 veces más junto algunos amigos del Club Cela. Poco tiempo después de la última visita cerraron los accesos. Recientemente los chatarreros volvieron a abrir un boquete en otra ventana y realice nuevas fotografías, en esta ocasión de un espacio tristemente desolador y arrasado. A los pocos días volvieron a cerrar todos los accesos.
Todo este conjunto industrial, llamado Vapor Cortés,  es junto al Vapor Freixa, de uno  últimos entornos industriales de principios del siglo XX que se mantiene en pie pendiente de rehabilitación en Terrassa. Su futuro es incierto. Su valor arquitectónico no es significativo, salvo algunas naves situadas en los sotanos de Filatures Badiella y las fachadas de lo que hasta hace muy poco fueron dependencias de Gráficas Marcet, y otras industrias, hasta que fueron desalojadas para cumplir las nuevas ordenanzas municipales que recalificaban aquel suelo como zona no industrial. La permanencia de aquellos talleres garantizaba la conservación de esos edificios. En los escasos años transcurridos a su desalojo el saqueo al que han sido sometidos esos edificios añadirán mayores dificultades a una posible rehabilitación.


Passejava un matí de desembre de 2006 per Terrassa, quan vaig veure que una de les finestres de la vella fàbrica de Filatures Castells tenia el filat solt en una cantonada. Separant-lo una mica es podia saltar sobre una prestatgeria i accedir a l'interior d'un soterrani

A la tarda vaig tornar, amb tot l'equip fotogràfic i la companyia d'una soferta amiga que em va acompanyar per no fer-me un lleig. La visita va ser fugaç i excitant. Solament vaig recórrer una mínima part del complex. Es tractava de territori verge, sense evidències de vandalisme. Al gener i febrer de 2007 vaig tornar altres 3 vegades més junt alguns amics del Club Cela. Poc temps després de l'última visita van tancar els accessos. Recentment els ferrovellers van tornar a obrir un forat en una altra finestra i vaig aprofitar per fer noves fotografies, en aquesta ocasió d'un espai tristament desolador i arrasat. Als pocs dies van tornar a tancar tots els accessos.

Tot aquest conjunt industrial, anomenat Vapor Cortés, és juntament amb del Vapor Freixa, un dels darrers entorns industrials de principis del segle XX que es manté en peus pendent de rehabilitació a Terrassa. El seu futur és incert. El seu valor arquitectònic no és significatiu, excepte algunes naus situades en els soterranis de Filatures Badiella i les façanes del que fins a fa molt poc temps van ser dependències de Gràfiques Marcet, i altres indústries, fins que van ser desallotjades per complir les noves ordenances municipals que recalificaven aquell sòl com a zona no industrial. La permanència d'aquells tallers garantia la conservació d'aquests edificis. En els escassos anys transcorreguts al seu desallotjament el saqueig al que han estat sotmesos aquests edificis afegiran majors dificultats a una possible rehabilitació.


viernes, 27 de abril de 2012

Taller de fotografía digital: revelado RAW


martes, 7 de febrero de 2012

La Fàbrica Nova de Manresa (13-02-2005)
















La casualidad quiso que un día en que habíamos quedado para ir a hacer fotos en blanco y negro a la Fira de la Aixada, les Festes de la Misteriosa Llum de Manresa, la escasez de aparcamientos nos condujera al interior del patio de la fábrica que había sido habilitado como parking.
Disponía de 37 disparos, ni uno más. Así que equipado con mi vieja Konica Autoreflex TC, un 28 mm y un carrete Ilford FP4, mientras mis acompañantes se deleitaban con los actos de la fira, yo deambulaba por las naves del complejo industrial lamentando no haber pillado la digital o al menos unos cuantos carretes más y el trípode.

Lo que hoy en día queda de la Fàbrica Nova es uno de los testimonios de una época en que Manresa era la ciudad industrial más importante de la Cataluña interior, cuando la ciudad y la comarca del Bages vivían mayoritariamente de las fábricas textiles hasta que llegó la crisis del sector en los sesenta y setenta del siglo pasado.

En el torrente de Sant Ignasi se instaló la fábrica del Remei (1894), que hicieron construir Manuel Bertrand i Salses y su mujer Flora Serra, ampliada el 1925 por su hijo Eusebi Bertrand i Serra ,máximo exponente de esta dinastia. La ampliación, dedicada a la hilatura de algodón y conocida como la Fàbrica Nova, fue inaugurada por el rey Alfonso XIII.

La Fàbrica Nova era la más grande y representativa de la ciudad y competía en importancia con las principales de Cataluña, España e incluso de Europa. Contaba con 1.400 telares y 80.000 husos y trabajaban más de 2000 personas.

El significado histórico de la fábrica es muy grande. Desde su construcción, y con las diferentes ampliaciones, ha sido la empresa más importante del centro de Cataluña, la que más gente ha ocupado y el lugar donde se han vivido los conflictos laborales más significativos de los últimos 120 años. A pesar de ser un recinto cerrado a la mayoría de ciudadanos, ha sido el escenario del trabajo de miles de obreras y centenares de obreros de tres o cuatro generaciones. Desde el punto de vista técnico y económico, ha sido el primer gran vapor de Manresa, movido por la máquina más ambiciosa de la Cataluña del final del siglo XIX, con 600 caballos de potencia, ocho calderas y dos grandes chimeneas. A partir de 1925 empezó a funcionar con electricidad, suministrada por Energía Eléctrica de Cataluña, empresa participada por los propios Bertrand.

En los años 70, con la crisis del petróleo y el proceso de integración en la Comundad Europea, tras el estancamiento del franquismo, dejó de ser competitiva y vivió una lenta agonía marcada por las reducciones de plantilla y las reconversiones. Dejó una gran deuda a Hacienda y a la Seguridad Social, quienes se convirtieron en propietarios de la finca. El enorme solar que ocupaba aconteció un problema urbanístico en relación al poco empujón edificador de la ciudad durante los años posteriores a la crisis de 1992. Por eso, no fue hasta el 2000 que, a través de subasta pública, pasó a manos de la inmobiliaria Sacresa.

De los veinte edificios que tenía el complejo industrial de la Fàbrica Nova solamente queda de pie la nave del año 1925; realmente una parte muy pequeña del conjunto.

La polémica a surgido raíz de que se quiere derrocar todo el interior de la nave para dejar sólo las fachadas. Sería realmente un caso insólito en un edificio catalogado como patrimonio. De hecho, por observaciones recientes de la evolución de las obras, parece que no tan sólo no se ha vaciado el interior si no que incluso han desaparecido algunas fachadas.

En 2006, Jaume Serra y Carné, Historiador y miembro de la Comisión de Defensa del Patrimonio, decía al respeto que "La Fábrica Nueva es una catedral del trabajo. Las naves son las plantas, los pilares son las columnas de hierro, las vueltas son las encaballadas y las bovedillas, los nervios de piedra son las vigas de hierro, el campanario es la chimenea y la torre del agua. Hace falta que se conserve todo el edificio sin mutilarlo, sin desgraciarlo. No vale que sólo se conserven las paredes exteriores, que se conserve sólo la fachada. Como patrimonio que es hace falta que se conserve íntegramente y se restaure con respeto y rigor. Manresa no puede dejar destruir la Fàbrica Nova porque es un patrimonio básico de la ciudad, uno de sus símbolos de la ciudad moderna. Es un patrimonio que forma parte de la identidad de la ciudad, es historia viva para muchas generaciones de trabajadoras y de trabajadores que dejaron años de vida, de trabajo y de luchas obreras."



La casualitat va voler que un dia en què havíem quedat per anar a fer fotos en blanc i negre a la Fira de l'Aixada, les Festes de la Misteriosa Llum de Manresa, l'escassetat d'aparcaments ens conduís a l'interior del pati de la fàbrica que havia estat habilitat com a pàrquing.
Disposava de 37 trets, ni un més. Així que equipat amb la meva vella Konica Autoreflex TC, un 28 mm i un rodet Ilford FP4, mentre els meus acompanyants es gaudien amb els actes de la fira, jo passejava per les naus del complex industrial lamentant no haver agafat la digital o almenys uns quants rodets més i el tres peus.

El que avui en dia queda de la Fàbrica Nova és un dels testimonis d'una època en que Manresa esdevingué la ciutat industrial més important de la Catalunya interior, quan la ciutat i la comarca del Bages vivien majoritàriament de les fàbriques tèxtils fins que va arribar la crisi del sector als anys seixanta i setanta del segle passat.

Al torrent de Sant Ignasi s'hi instal·là la fàbrica del Remei (1894), que van fer construir Manuel Bertrand i Salses i la seva dona Flora Serra, ampliada el 1925 pel seu fill Eusebi Bertran i Serra ,màxim exponent d'aquesta nissaga. La ampliació, dedicada a la filatura de cotó i coneguda com la Fàbrica Nova, va ser inaugurada pel rei Alfons XIII.

La fabrica nova era la més gran i important de la ciutat i competia en importància amb les principals de Catalunya, Espanya i fins i tot d'Europa. Comptava amb 1.400 telers i 80.000 fusos i treballaven més de 2000 persones.

El significat històric de la fàbrica és molt gran. Des de la seva construcció, i amb les diferents ampliacions, ha estat l'empresa més important del centre de Catalunya, la que més gent ha ocupat i el lloc on s'han viscut els conflictes laborals més significatius del darrers 120 anys.Tot i ser un recinte tancat a la majoria de ciutadans, ha estat l'escenari del treball de milers d'obreres i centenars d' obrers de tres o quatre generacions. Des del punt de vista tècnic i econòmic, ha estat el primer gran vapor de Manresa, mogut per la màquina més ambiciosa de la Catalunya del final del segle XIX, amb 600 cavalls de potència, vuit calderes i dues grans xemeneies. A partir de 1925 va començar a funcionar amb electricitat subministrada per Energia Elèctrica de Catalunya, empresa participada pels mateixos Bertrand.

Als anys 70, amb la crisi del petroli i el procés d'integració a la Comunitat Europea, després d'anys d'inmovilime franquiste, va deixar de ser competitiva i va viure una lenta agonia marcada per les reduccions de plantilla i les reconversions. Va deixar un gran deute a Hisenda i a la Seguretat Social, que es van convertir en propietaris de la finca. L'enorme solar que ocupava va esdevenir un problema urbanístic en relació a la poca empenta edificadora de la ciutat durant els anys posteriors a la crisi de 1992. Per això, no va ser fins al 2000 que, a través de subhasta pública, va a anar a mans de la immobiliària Sacresa.

Dels vint edificis que tenia el complex industrial de la Fàbrica Nova solament queda dempeus la nau de l'any 1925; realment una part molt petita del conjunt.

La polèmica a sorgit arrel de que es vol enderrocar tot l'interior de la nau per deixar només les façanes. Es realment un cas insòlit en un edifici catalogat com a patrimoni. De fet, per observacions recents de l'evolució de les obres, sembla que no tan sols no s'ha buidat l'interior si no que fins i tot han desaparegut algunes façanes.

Al 2006, Jaume Serra i Carné, Historiador i membre de la Comissió de Defensa del Patrimoni, deia al respecte que "La Fàbrica Nova és una catedral del treball. Les naus són les plantes, els pilars són les columnes de ferro, les voltes són les encavallades i els revoltons, els nervis de pedra són les bigues de ferro, el campanar és la xemeneia i la torre de l'aigua. Cal que es conservi tot l'edifici sense mutilar-lo, sense desgraciar-lo. No val que sols es conservin les parets exteriors, que es conservi sols la façana. Com a patrimoni que és cal que es conservi íntegrament i es restauri amb respecte i rigor. Manresa no pot deixar-se destruir la Fàbrica Nova perquè és un patrimoni bàsic de la ciutat, un dels seus símbols de la ciutat moderna. És un patrimoni que forma part de la identitat de la ciutat, és història viva per a moltes generacions de treballadores i de treballadors que hi van deixar anys de vida, de treball i de lluites obreres."




sábado, 21 de enero de 2012

Subestación eléctrica (10-2004)







En octubre de 2004, esta enorme construcción era cuadra de burros y palomar improvisado dedicado a la manufactura de guano más que a otra industria. De los transformadores, aisladores, contadores y demás aparamenta eléctrica no quedaba nada. El interior del edificio se mostraba majestuoso, como un enorme templo iluminado a través de las cristaleras por la luz de la tarde.
Años después, aparte de a palomas, daba cobijo a innumerables grafitis.

A l'octubre de 2004, aquesta enorme construcció era quadra de rucs i colomar improvisat dedicat a la manufactura de guano més que a una altra indústria. Dels transformadors, aïlladors, comptadors i altre aparamenta elèctrica no quedava res. L'interior de l'edifici es mostrava majestuós, com un enorme temple il·luminat a través de les vidrieres per la llum de la tarda.
Anys després, a part de coloms, donava recer a innombrables grafitis.

sábado, 14 de enero de 2012

Can Bros (10-2004)

La colonia Can Bros nace alrededor de una masía medieval que en el siglo XVII pasa a ser propiedad de Jaume Bros, quien dará nombre a la zona.
A principios del siglo XIX se instalan en la zona una serradora y una fragua de cobre, así como un molino papelero, propiedad de Miquel Elies, quien compró la propiedad en 1816 a Vicenta Bros, mujer de Salvador Roca i Sunyol, también papelero. Elies también mando construir una elegante mansión de estilo neoclásico.
La colonia textil nace con la llegada de la familia Castells-Catarineu, procedentes de Igualada, en 1852. Se construyen progresivamente a partir de ese año los actuales edificios de la fábrica de hilatura, las casas de los obreros, la escuela y en 1897 la iglesia, obra del arquitecto Joaquim Bassegoda i Amigó. En esa época el censo de la colonia era de unos 700 habitantes.
Durante tres generaciones la familia Castells-Catarineu gestionaron Can Bros hasta que vendieron el complejo en 1921 a Fontdevila i Prat, industriales dedicados a los géneros de punto procedentes de Mataró que en la colonia se dedicaron a la producción de hilatura.
La fábrica cesó su actividad industrial en 1967, permaneciendo ocupada hasta la actualidad una pequeña zona de viviendas de obreros situada a la entrada de la colonia.
El conjunto industrial está pendiente de rehabilitación para la construcción de lofts.


La colònia Can Bros neix al voltant d'una masia medieval que al segle XVII pssà a mans de Jaume Bros, qui donarà nom a la zona.
A principis del segle XIX s'instal·len a la zona una serradora i una farga de coure, així com un molí paperer, propietat de Miquel Elies que va comprar la propietat al 1816 a Vicenta Bros, dona de Salvador Roca i Sunyol, també paperer. Elies també manà construir una elegant mansió d'estil neoclàssic.
La colònia tèxtil neix amb l'arribada de la família Castells-Catarineu, procedents d'Igualada, en 1852. Es construeixen progressivament a partir d'aquest any els actuals edificis de la fàbrica de filatura, les cases dels obrers, l'escola i al 1897 l'església, obra de l'arquitecte Joaquim Bassegoda i Amigó. En aquesta època el cens de la colònia era d'uns 700 habitants.
Durant tres generacions la família Castells-Catarineu van gestionar Can Bros fins que van vendre el complex en 1921 a Fontdevila i Prat, industrials dedicats als gèneres de punt procedents de Mataró que en la colònia es van dedicar a la producció de filatura.
La fàbrica va cessar la seva activitat industrial en 1967, romanant ocupada fins a l'actualitat una petita zona d'habitatges d'obrers situats l'entrada de la colònia. El conjunt industrial està pendent de rehabilitació per a la construcció de lofts.